martes, 14 de enero de 2014

Un viaje improvisado

¿Qué se hace cuando necesitas despegar? Si todos los planes salen mal no hagas planes, improvisa y a ver qué pasa, que quizás no esté tan mal eso de dejarse llevar.


Cierra las puertas y abre las ventanas, quizás sea bueno una nueva perspectiva de la realidad, unas gafas nuevas con las que ver más allá. Nuevas metas, nuevos sueños y dejar atrás viejos miedos. ¿Dónde quedó tu espíritu aventurero? Desempolva la maleta o solo pilla una mochila, deja todo lo que no te sirva, lo que no te aporta nada, no merece la pena cargar con cosas inútiles, mejor darse cuenta a tiempo de esto.


¿Viajar sola o en compañía? Mejor sola que mal acompañada, piensa bien a quien avisas de tu viaje o no avises a nadie, quien quiera saber de ti te buscará o eso dicen por ahí…

Hora de revisar la maleta, ¿qué te llevas? Las ganas de perderte por el mundo y encontrarte a ti misma,  de encontrar tu sitio. Saca de la mochila los miedos y las inseguridades que te frenan y en su lugar mete las ganas de disfrutar, de superarte y de ser tu propio héroe. Saca las opiniones negativas de tu alrededor, mete tus gustos y tus ideales. Todos esas pesadillas tíralas a la basura, guarda un cuaderno en blanco y unos lápices de dibujo con los que pintar nuevos sueños cargados de alegría e ilusión. Crea una nueva realidad.

Maleta lista, ¿nos vamos?

Cierra la puerta y no mires atrás porque lo que dejas ya lo has visto pero aun no sabes que te encontrarás por ahí delante así que…


Suerte y buen viaje.





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