No tiene por qué tratarse de un día especial, una fecha
señalada, no tiene por qué haber pasado nada importante, nada significativo, un
día cualquiera puede servir, de hecho es el mejor día porque un día cualquiera
tú puedes convertirlo en un día especial, diferente, un día que quede marcado
en el recuerdo para siempre.
¿Cómo se hace? Es algo sencillo, recuérdale a esa persona a
la que quieres transformarle el día lo importante que es para ti, lo que
significa en tu vida. Para ello no es necesario ningún regalo material, sólo
una muestra especial de cariño, dedícale tu tiempo, haced algo que sabes que a
esa persona le gusta y no hace mucho, planea un día, una tarde diferente.
Un abrazo, un “te quiero”, un “te echo de menos” o cualquier
otra forma de cariño, quizás el recuerdo de aquella anécdota, esa gracia que
siempre os saca una sonrisa y que sólo vosotros entendéis. Eso es lo que marca
la diferencia.

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