En ocasiones las cosas pasan sin motivo aparente, la felicidad te llega de la forma que menos te lo esperas, en el momento quien sabe si el mas apropiado o no pero lo importante es que llega, no llama a la puerta y espera que le abras sino que arrasa, se mete por el primer recoveco, por el primer hueco que encuentre en esa muralla infranqueable que creaste a tu alrededor para que nada ni nadie pudiera descubrir tu verdadera naturaleza, tu forma más humana, más sensible y sin embargo la felicidad consigue pasar, no cubriste bien ese agujero de ratón y entró y te inunda con la fuerza de un tsunami, te hace desprender felicidad porque tú no puedes guardarla toda para ti, necesitas que el resto de personas que te rodean descubran esa magnifica sensación que estas sintiendo tú en ese momento que esperas que dure para siempre pero que no sabes cuando acabara….

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